Curiosamente esta canción ha tenido muy buena acogida por el público. Quisiera uno que por la letra misma, pero supongo que influye ese speed, heavy que se le imprimió, con un excelente punteo de Diego Soto y esa intro pesada del trueno. No hay muchas largas, la canción la compuse en etapa difícil de decidir si iba o no a continuar en este mundo de la música, subiéndome a un escenario con un montón de chicos y a tocar para otro montón de chicos. El tiempo para mí se había acabado y constantes disidencias en Punkies con los guitarristas, aparte del ridículo representado en subirse al escenario para hacer lo mismo que todos durante tantos años, aparte de no sintiéndome entendido o aceptado. El coro: "El sacrilegio de no poder parar, es nuestro destino, luchar hasta el final." Era para recordarme a mí mismo que cerrar e irse era bobo a estás alturas, pero pensaba continuar con los acústicos, reuniones pequeñas, poca gente, dos o tres personas pero que escucharan el mensaje sentido de lo que quería expresar con las letras. Les aseguro que cuando se grabó a finales de 2018 me concienticé que nunca más volvería a pisar un estudio o un escenario. Imposible. Se unieron Erich y César para continuar la grabación que estaba en jaque y la canción se hizo cierta. "Seguro de que soy controvertido, basto, brusco disfrazado de arrogante... Pero no me oyes bien cuando maldigo, que caiga lo que apeste a poder". No pocos se han expresado en estos términos de mí sin conocerme, aunque dudo que estén muy lejos de la realidad, lo expresé por los incapaces. "Que con mis notas paso de pedante, que mi atuendo está perdiendo lucidez. Pero no me oyes bien cuando maldigo a ti, a tu mundo y a mi inmediatez. Mi pudor es burla no castigo, no es presunción es temeridad". Ah sí, me cansé de oír de mi ropa y del uniforme y de lo raída y desteñida y de mis tres acordes básicos para gritar y de escuchar que siempre subo al escenario con el uniforme. Lo que no saben es que soy igual en todas partes. Pueden ir a esa que dice de 1995 "qué que hago aquí, que no soy músico, que lo monótono que el bajo es poco..." Y repetí lo mismo con menos palabras para subirme el ánimo con aquello de que cuando me subo a un escenario, no es presunción, es pura temeridad, tanto por mi edad como por mis ocupaciones y mis declarados enemigos. En la segunda estrofa le canto al amor que le tengo al odio. "Te debo una canción con toda el alma, te debo una canción con lucidez. Te debo cada parte de mi calma, te debo cada parte de mi ser..." Claro, a cada uno de ustedes que me oyen, me leen y me escuchan realmente, pero sobre todo a quienes me han querido fuera del juego porque "yo vivo por mis enemigos y por ellos es que el odio no murió". La parte que reafirma que el odio también es una consagración, que lo malo fue con mucho gusto, que queridos enemigos de siempre, es decir, digo lo mismo que en muchas otras canciones con un sonido más heavy. Alguna forma de decir lo mismo tenía que gustar.
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